La verdad existe


Nuestra clase política anda a la greña, en defensa de sus intereses y de sus ambiciones, es decir, en busca de un futuro entre nosotros. Y, después de ofrecernos incansablemente versiones de todo, ya deberíamos de saber que no todas pueden ser ciertas, aunque al menos una sí debería de serlo. ¿Cuál? No es una cuestión fácil de dirimir, porque todas están saturadas de intereses sutilmente argumentados, con el legítimo propósito de incorporarnos a sus filas y contarnos entre sus futuros votantes.

La realidad es que el guirigay que tenemos en España, con más de media docena de versiones para explicar lo que sucede y lo que debería suceder, confunde hasta a los más hábiles y mejor formados. Decía el escritor francés André Gide: «Créeles a aquellos que buscan la verdad y duda de los que la han encontrado». Y tenía razón, porque el muro que levantan estos últimos suele estar empedrado con sus intereses. ¿Y qué sucede con la verdad? Sólo sabemos que no está de parte de quién más grita. Porque los que más claman y algarean delatan así sus intereses y no sus convicciones, que requieren de más sólidos argumentos y no de vociferantes e interesadas arengas.

La verdad va de otra cosa y, en el caso de nuestros políticos, debería dirigirse directamente a la búsqueda del bien común, con los entendimientos que sean necesarios entre ellos. Nuestra realidad cotidiana, por desgracia, parece protagonizada por ciegos desgarramantas que sólo buscan su interés y su provecho. Una lástima, porque no estamos en ese momento de ilusión y de esperanza que debiéramos haber consolidado. No quiero citar aquí a ninguna fuerza política en concreto porque, a base de combatirse y disputar los votos entre ellas, acaban por parecerse demasiado entre sí, en los medios y también en los métodos (es decir, en las pocas virtudes y en los muchos defectos).

Sin embargo, debe recordarse que las verdades deben prevalecer y que caminar de su mano suele tener el premio de las decisiones sabias, que tan necesarias son para el buen funcionamiento de las sociedades, de los Estados y de los propios individuos. Porque la verdad sí existe y nos hace dignos y libres. ¿Acaso han olvidado esto nuestros políticos?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

La verdad existe