El agujero

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

27 ene 2019 . Actualizado a las 13:23 h.

¿Cuántas líneas ha traspasado el periodismo en los últimos años? Vivimos consternados por la expansión descontrolada de las falsas noticias pero es hora de rebuscar dentro y determinar qué excesos se están cometiendo en nombre de la audiencia.

Durante años se consideró que el programa de Nieves Herrero sobre el asesinato de las niñas de Alcásser definía la frontera más allá de la cual estaba la ciénaga al establecer una comunión infecta entre el emisor de la información y su multiplicado receptor. Sería inútil obligar a un modelo de comunicación híper correcto. Pero la inmensa tragedia vivida estos días por la familia de Julen ha puesto a prueba a informadores y empresas periodísticas. Regodearse sin pudor en el dolor, estirar de forma extenuante los minutos sin que haya nada relevante que contar, dirigir el micrófono hacia el ubicuo y grimoso Juan José Cortés han acercado por momentos el relato de este singular drama a lo peor del periodismo. Hay quien alaba la mesura en el tratamiento de una calamidad que mantuvo durante trece días una cadencia cruel, pero un repaso honesto a muchas de las cosas que se han hecho demuestra que esta profesión debe abordar con urgencia cómo informar en un mundo hiperconectado en el que los bulos y el morbo prenden como la yesca. Palabras grandilocuentes cuya vocación no es deformar la realidad y amplificar el impacto en busca de la conmoción colectiva han formado parte del menú diario. La comparación con El gran carnaval de Billy Wilder es inevitable. Podemos hacer un espejo con motivaciones que guiaban al inmoral periodista representado por Kirk Douglas. La pregunta es qué partido la habría sacado Wilder al altavoz multiforme de las redes en ese agujero del título original de la película.