Galicia no pinta

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Ala espera de que los diferentes cargos socialistas gallegos vayan desfilando para contarnos lo favorecida que sale Galicia en los nuevos Presupuestos del Estado, no debemos de perder ni cinco segundos en analizar la miseria que nos corresponde, ni en saber por qué el Gobierno reduce un 19 % la inversión gallega mientras aumenta un 52 % la catalana.

Parece razonable que así sea. Galicia no le va a hacer aportación alguna para sus planes futuros, que por lo visto son un montón y, en cambio, esos planes dependen en gran medida de lo que se decida en Cataluña. Dicho de otra forma: el presidente Sánchez no necesita de Galicia, a la espera de lo que decidan los diputados de En Marea, en cambio, sí precisa que los independentistas catalanes del PDCat y ERC se avengan a razones, apoyen los Presupuestos y además rebajen el elevado tono del independentismo.

Por eso el Gobierno ha hecho una apuesta clara y descarada por Cataluña. Porque de allí depende que pueda ver cumplidos sus propósitos, aprobar las cuentas y mantenerse en la Moncloa hasta el 2020, que es su sueño y que prevé que sea cuando ya el país haya percibido las reformas estructurales que desea realizar. La cuestión es que Cataluña, ahora mismo, pinta mucho y que Galicia pinta tan poco que nada puede aportar al Gobierno en sus planes. Y además parece como si se hubiesen rendido a recuperar San Caetano algún día.

Así de sencillo resulta comprender el desprecio de los Presupuestos para con los gallegos, aunque ha quedado muy lucido lo de la explicación del final de las obras del AVE. Y por eso es muy fácil de entender la diferencia de que cada gallego reciba 67 euros menos y cada catalán 93 más. En esa diferencia está la continuidad de Sánchez y el apaciguamiento del independentismo. Que ya verán cómo se las ingenia para, a última hora, prestar su apoyo al proyecto presupuestario mientras mantiene el discurso arrogante de la «revolución de los señoritos», porque en el fondo tienen que sentirse tan encantados con las cuentas presentadas, como decepcionados estamos los gallegos.