Todas de rosa

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

AFP | ISAC NOBREGA

06 ene 2019 . Actualizado a las 08:44 h.

Quizás no sepa la ministra de Familia de Brasil que el rosa fue al principio, como el Soberano, cosa de hombres. Así lo acredita todavía el color del papel del principal periódico deportivo de Italia y de la malla que se enfundan los ganadores del Giro. Hasta mediados del siglo pasado esa adjudicación tonal que tan importante le parece a la ministra para mantener prietas las filas era al revés. En 1914 el periódico estadounidense Sunday Sentinel escribió: «El rosa es un color más decidido y fuerte, más adecuado para los niños, mientras el azul, que es más delicado y refinado, es mejor para las niñas». Queda demostrado que además de reaccionarios hay políticos refractarios a la historia, esa cosita que tanto ayuda a dar contexto y ajuste fino a la realidad y que destapa, implacable, la inmensidad de la estupidez humana.

Con las huestes de Vox vomitando estiércol, la bobalicona perrencha tonal de Damaris Alves puede parecer una ocurrencia menor que oscila entre lo ñoño y lo pintoresco. En realidad, todo forma parte del mismo revisionismo que estos neo-ultras tan aguerridos están aplicando al discurso y a las políticas de género. Todos ellos avanzan con sus chabacanas tropas y sus vergonzosos discursos sobre ese campo de batalla que nunca ha dejado de ser el cuerpo de la mujer, vestido de azul o de rosa. Un negacionismo con el que por aquí coquetea el PP de Casado con ese indecente blanqueamiento de la violencia que sufren las mujeres por el hecho de serlo con el que ha iniciado una carrera despendolada por quitarle a Vox el premio de inmoral del año. Siete millones de judíos fueron asesinados por el hecho de ser judíos, aunque a su lado mataran a gitanos, cristianos, testigos de Jehová, homosexuales y discapacitados. Y esto también está en la historia.