Qué suerte la tuya, Jorge


La fortuna es caprichosa y lo sabe bien Jorge Fernández que desde que fue míster España hace ya unos cuantos añitos no ha conocido otra cosa que la suerte. La que le ha brindado ese concurso que nos proporciona todo un diccionario de refranes que han ampliado nuestro acervo lingüístico a la hora de la comer. Ese concurso que, desde los años 90, se ha confiado el aplauso de unos espectadores que han decidido que veinte años no son nada en televisión, que mejor son 30 o 40, si se trata de jugar al entretenimiento. La ruleta empezó como un espacio divertido, con ese colorido heredado de El precio justo, con azafatas que parecían vedetes, y ahora se ha convertido casi en un programa de culto, con muchos mitómanos. Por ser un concurso que llena la vida cotidiana de la gente que se siente bien dentro de ese sustantivo. Gente bien, gente normal, gente sin adjetivos. Un concurso que aprecia tu madre, tu hermana pequeña o tu abuelo, que no ofende, que no irrita, que no molesta, y que acaba por merendarse a toda la competencia, sea cual sea. Tal es la fortuna de esta Fortuna que le ha vuelto a romper el karma a Ferreras, que ni en pleno auge de Vox, consigue avivar ese fuego que es Al rojo vivo. Jorge Fernández se come el mediodía con más de un millón y medio de fieles diarios que, año tras año, disparan los números de Antena 3. Ya lo dice el refrán: «Al saber le llaman suerte».

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