Las opiniones son libres, pero los hechos son sagrados», escribió en 1921 el editor, periodista y político británico C. P. Scott, legendario director del Manchester Guardian (hoy el diario global The Guardian). La frase hacía referencia al papel de la prensa, pero es tan buena que aún goza de validez y puede emplearse en muchos otros contextos, como en el reparto de poder en España.
El 2D produjo un terremoto político. Y perfiló un claro escenario de relevo en Andalucía, donde siempre había gobernado el PSOE. Con PP y Ciudadanos como socios claros y condenados a entenderse, solo quedaba por saber el precio a pagar por el apoyo de la ultraderecha.
Esos eran los hechos. Y han tenido consecuencias ayer con la constitución del Parlamento andaluz con una diputada de C’s en la presidencia gracias al visto bueno de Vox.
Las opiniones (apelaciones a «cordones sanitarios» o proclamas de «no pasarán») se convirtieron en ruido de fondo o en manifestaciones de cabreo colectivo en redes. Las superó la realidad, pero no hay que despreciarlas. El PP de Casado, que comparte bolsas de votos con el partido de Abascal, tal vez pueda presumir de #GobiernodelCambio, pero los europeístas naranjas deberán capear una tormenta y explicar por qué aceptan ?con la nariz tapada? el respaldo del execrable populismo.