Andalucía, el termómetro

OPINIÓN

Hay que estar muy atentos a lo que acontezca mañana en Andalucía porque los resultados electorales que allí se produzcan van a tener una especial incidencia en el devenir del país en los próximos meses. No solo porque pudieran ser un reflejo de lo que ocurra en el resto de España, si don Pedro se decide al fin a convocar elecciones, sino porque pueden cambiar el ciclo político. Es el termómetro para conocer lo que se hará. Nadie duda de que un buen resultado de los socialistas andaluces llevaría al presidente del Gobierno a replantearse un adelanto electoral para aprovechar la tendencia. Acosado como está por todas partes y peleando hasta la extenuación por sacar adelante unos presupuestos, labor que se antoja poco menos que imposible, Sánchez podría aliviar la situación dejando en el aire un posible adelanto. ¿Y qué es un buen resultado para el PSOE y para Pedro Sánchez? Pues que los socialistas andaluces ganen por diez o más puntos de ventaja y que la derecha y ultraderecha no sean capaces de unir fuerzas para gobernar.

Eso, después de casi cuatro décadas mandando, de los infinitos casos de corrupción y de los problemas reales de una sociedad que tiene la tasa de paro juvenil más alta de Europa, sería un éxito que querrán aprovechar desde la Moncloa.

Pero hay otros indicadores de ese termómetro que mañana se aclararán. Sabremos si Pablo Casado gasta uno de sus comodines y queda en una situación de debilidad o si, por el contrario, es capaz de mantener la esperanza de los suyos. Desde luego si pierde entre 6 y 10 diputados, como apuntan las encuestas, deberá replantearse su estrategia. Si le dan tiempo.

Y sabremos también hasta dónde es capaz Albert Rivera de llevar a Ciudadanos porque si logra superar a los populares, la batalla del centro derecha en el futuro se presenta encarnizada.

Y luego está Vox, claro que lo que hace es restar votos, aunque pudiera acabar sumando diputados. Así que hay que estar atentos porque puede que nuestro futuro se juegue en unas urnas en las que no votamos.

Pero así es la democracia.