El futuro se escribe el domingo

Fernando Ónega
fernando ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

PEPE TORRES

Suponiendo que las encuestas tengan alguna capacidad de acierto, lo que ocurra el próximo domingo en Andalucía puede anticipar una conmoción política en este país. El mapa electoral que conocemos quizá sufra severas correcciones. La política de pactos se pondrá más a prueba que nunca. Los partidos de más tradición tendrán que hacer serias reflexiones sobre su papel y su mensaje. Y se habrá terminado la leyenda que dice que en España, a diferencia de otros países europeos, no existe la extrema derecha o que está integrada en el ala más conservadora del Partido Popular. Todo ello, a partir de una importante anotación previa: Andalucía es políticamente una comunidad singular. Sus resultados no se pueden extrapolar al conjunto nacional por el histórico dominio del PSOE, aunque eso también tiene un efecto negativo: su largo mandato (toda la democracia) provoca ganas de cambio, por ahora difíciles de tabular en la intención de voto.

Pero este último matiz no resta trascendencia a las urnas. Si es cierto que Adelante Andalucía, resultado de la coalición Podemos-Izquierda Unida, se coloca en segundo puesto y por delante del Partido Popular, se habrá roto la tradición que convertía las elecciones andaluzas en un mano a mano entre el PSOE y el PP. Y un Partido Popular en tercera posición empieza a dejar de ser opción de gobierno, con lo que eso supondrá para la dirección de Pablo Casado y la orientación ideológica que dio al partido. Pueden venir tormentas.

¿A dónde se van los votos del PP? A donde se han ido estos últimos años: a Ciudadanos, que seguirá siendo cuarta fuerza en Andalucía, pero duplicando el porcentaje de sufragios. Albert Rivera podrá presumir de avance y por eso ahora, cuando se habla de derecha, ya no se habla solo de una, sino de tres: el PP, Ciudadanos y ese invitado inesperado que es Vox. Este último entrará o no en el Parlamento andaluz, posiblemente sí, pero crece y es la aparición en escena de la derecha dura, no sé si extrema, que ya produce efectos demoledores en los discursos de Rivera y Casado. Si continuara esa tendencia, en las elecciones generales desaparecerá el centro político, porque Vox habrá provocado un corrimiento de tierras hacia la derecha intransigente.

Todo esto es lo que permiten intuir las últimas encuestas, además de una victoria socialista más reducida, pero no extrapolable al resto del país por el arraigo del PSOE en las ocho provincias, y además de un complicadísimo escenario para hacer pactos de gobierno. Por eso el 2-D es tan importante para el futuro. Pedro Sánchez está poniendo a funcionar la máquina de los augures, porque ese día decidirá si resiste hasta otoño de 2019 o lo precipita todo. Y todo puede ocurrir.