La niebla sanitaria

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

No tuve dudas, luego del suceso del Centro de Atención Primaria de A Estrada, que la sanidad acabaría ganando espacio en la política institucional, pero también en las actividades de las organizaciones profesionales, sindicales, ciudadanas y en los medios de comunicación. Y efectivamente así ha sucedido. Lo último el programa sobre la comida y la cocina del Hospital do Barbanza. Antes hubo un nuevo desacuerdo con Povisa o la escasez pediátrica en un mundo de menos niños, aunque estos en la asistencia sanitaria lo sean hasta los 15 años. También las desorganizaciones poco entendibles entre Galaria y los servicios radiológicos hospitalarios, sin olvidar los éxitos asistenciales u organizativos publicitados machaconamente por las gerencias hospitalarias.

Pero la sanidad es un mundo tan amplio y extenso que en nuestra comunidad consume el 39 % del presupuesto anual y ocupa a unas 36.000 personas en empleo directo. Entiendan ustedes entonces que una comisión de investigación parlamentaria, siendo algo necesario, es absolutamente insuficiente. Si a ello se añade el virtuosismo procesal propio de todo reglamento y los juegos de mayorías en el poder y minorías en la oposición, no tengan duda de que la sanidad encontrará solo en ello escaso remedio.

Tampoco ha logrado encontrar remedio en un sistema de gestión que precariza a los profesionales y se asombra cuando le faltan especialistas. Olvidando al tiempo que el sistema de formación, los mir, depende no solo en número de plazas por especialidad sino también en capacidad formadora del Sergas y la Consellería de Sanidade. Al igual que de ellos dependen las condiciones laborales que se les ofrecen a los profesionales especializados que han dedicado al menos once años de su vida para lograrlo.

Por eso uno debe alegrarse de que el Parlamento dedique una comisión extraordinaria a abordar la cuestión sanitaria. Donde la mayoría de Gobierno debe contribuir -por más que le disguste- a que esta comisión logre un análisis sereno de la política sanitaria. Al tiempo que los partidos de oposición deben tener entre sus objetivos, además de su legítimo derecho a la denuncia, contribuir a un diagnóstico certero de los problemas y de los objetivos prioritarios.

Entre ellos lo relativo al gasto sanitario, la profesionalización de las gerencias, políticas de personal y gestión del talento, cobertura territorial y atención primaria, gasto farmacéutico, tecnologías asistenciales y su optimización, formación especializada. Porque en todo ello la principal carencia para el diagnóstico y las soluciones es la falta de información fiable y transparente en la que basar la toma de decisiones. Recuerden si no el desaguisado de la jubilación ipso facto a los 65 años, para dos años después decir digo donde dijeron Diego.

La sanidad lleva demasiados años envuelta en una espesa niebla. Quizás entre todos puedan ahora buscar la oportunidad de disiparla.