Un necesario espacio fiscal

Xosé Carlos Arias
Xosé Carlos Arias VALOR Y PRECIO

OPINIÓN

25 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El documento de Presupuestos para 2019 contiene algunas novedades que cabe valorar como muy positivas, pero también algunos posibles errores. Entre las primeras destacan las partidas dirigidas a restituir algunos elementos del Estado de bienestar que experimentaron daños en los peores años de la crisis, como la sanidad universal, el copago farmacéutico o las ratios de alumnos por profesor en las aulas. También merece subrayarse el ligero aumento de la presión fiscal sobre las rentas altas y la introducción de algunas figuras impositivas nuevas; aún incipientes y en rodaje, pero que sin duda veremos confirmar en un futuro próximo (el impuesto digital o el financiero, que gravará las acciones). En términos políticos, además, es muy de agradecer que, aunque sea en los márgenes -pues solo de cambios en los márgenes se trata-, el eje izquierda-derecha haya regresado al centro del ágora, sustituyendo, aunque solo sea por un tiempo, al inmisericorde, y ya un tanto patético, debate sobre banderas e himnos.

Pero el plan presupuestario también tiene problemas. Por ejemplo, la congelación del gasto de inversión; o los cálculos, que parecen hechos a ojo de buen cubero, sobre la posible recaudación de algunos tributos. Lo que parece, en todo caso, fuera de lugar son las jeremiadas que están escuchando sobre «la gran subida de impuestos» y el daño a la clase media. Porque no parece que esta última vaya a sufrir mucho (en realidad, solo el impuesto sobre el diésel le afectaría), y sobre todo porque los incrementos impositivos parecen realmente muy reducidos: los ingresos subirán del 38,5 al 39, 1 % del PIB. De hecho, desde mi punto de vista se trata de un cambio demasiado pequeño.

Esta es la mayor crítica que, en mi opinión, se puede hacer a estos presupuestos: los impuestos debieran necesariamente crecer más en España, si bien de un modo gradual y, lógicamente, después de una profunda reforma que ahora las condiciones de inestabilidad parlamentaria no permiten. Pero el hecho de estar muy por debajo de la media de la UE (siete puntos porcentuales menos) y a la cola de esta en recaudación no es ninguna buena noticia. Sobre todo por un motivo: con la deuda pública en el entorno del 100 % del PIB es urgente obtener un «espacio fiscal», es decir el margen obtenido en tiempos de crecimiento para unos eventuales tiempos malos; recuérdese que en el 2009 el superávit y el bajo nivel de la deuda pública fueron una bendición para afrontar lo peor de la crisis. Ahora, de retornar la inestabilidad, ¿de donde lo sacaríamos?

El Gobierno de Rajoy se olvidó de este problema durante los años anteriores, como acaba de recordar el FMI: «Desde el 2015 debiera haberse prestado atención a la reconstrucción de un espacio fiscal». Pero el nuevo Gobierno no debiera olvidarlo. Y si queremos mantener un Estado eficiente y redistributivo solo quedará una opción: la de colocar los impuestos a una escala europea.