Primer roce matrimonial

EUROPA PRESS

Lo único que asusta a Pedro Sánchez, y con razón, es una rebelión interna en su partido. Solamente así se entiende su silencio de tantos días y su reacción tardía ante la visita que Pablo Iglesias hará hoy al ilustre preso Oriol Junqueras, presuntamente para ganar los votos de Esquerra Republicana de Cataluña a los presupuestos generales del Estado. En principio parecía asistir complacido al cachondeo que se traía la prensa con unas cuentas públicas negociadas en una cárcel. Pero ocurrió un suceso que lo despertó de su supuesto divertimento: dos líderes regionales socialistas, García Page y Susana Díaz, expresaron su malestar por verse representados por el secretario general de Podemos, y a Sánchez le entró el canguelo: «Agradezco al señor Iglesias su apoyo, pero también recuerdo que la negociación en nombre del Gobierno la hace el Gobierno». Dicho en gallego: «amigos moi amiguiños, pero a vaquiña polo que vale».

Primer roce en el matrimonio Sánchez-Iglesias por culpa de la suegra, que no acaba de ver esa relación. Primer aviso para los idílicos momentos en que ambos sueñan con el tálamo del Gobierno de coalición. Y primer síntoma desde la moción de censura de que han empezado a reaccionar los que echaron a Sánchez de la secretaría general del PSOE porque no lo querían ver podemizado. Están ahí y enseñan los dientes. No entienden que un partido de tanta historia pueda ceder tanto espacio y tanto protagonismo a un político que no aspira a gobernar con el Partido Socialista como dice, sino a sustituirlo en el mapa político español. Si la expresión «sustituirlo» os parece suave, podéis cambiarla por «devorarlo».

¡Qué pena que el presidente haya tenido que reaccionar y separar a su Gobierno de las gestiones de Iglesias! Esto sí que es el desmentido que estropea una bella historia. Es que resultaba muy sugestivo el señor Iglesias como embajador y conseguidor de Moncloa. Es que era de gran ternura ver a Pablo con esos aires de cogobernante de la economía nacional. Es que resultaba muy atractivo imaginar el doble juego de un poli malo que se somete a la ley y a los tribunales y un poli bueno que va por el mundo diciendo, según interpretación publicada, que Sánchez es más interesante para los presos que Casado o que Rivera. Y es que era inspiración pura imaginar la cárcel de Junqueras como la sede de un despacho oficial donde don Oriol recibe en audiencia y decide los presupuestos.

Y todo eso se cae porque a Pedro Sánchez no le queda más remedio que hacerlo caer. Lo obliga su partido. Y dicho eso, añado: el Gobierno es quien negocia en nombre del Gobierno, de acuerdo; pero si Iglesias le cocina un buen pacto con Esquerra, ¿Pedro Sánchez lo va a rechazar? ¡Venga ya!

Es que resultaba muy sugestivo el señor Iglesias como embajador y conseguidor de Moncloa. Es que era de gran ternura ver a Pablo con esos aires de cogobernante de la economía nacional

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