Acelerante Iglesias


A Pablo Iglesias le das una mano y te coge el sillón en el Consejo de Ministros. Estos días anda de jefazo, de «puto amo» -Maíllo dixit-, de negociador, ya saben, de trabajo sucio, no para Galicia, obvio. Se percibe en esta imagen que el hombre de la frase de asaltar los cielos lo que quería era pisar moqueta. «Que aquí mando yo, señorías, ja-ja-ja-ja». Iglesias, el que llegó a jurar la vicepresidencia ante las alcachofas. Puede que el chalé que vino luego fuera para ahogar las penas. Ahora anda exultante, otra vez, porque va a ver a Junqueras en la cárcel y, si cuadra, al fugado, en un bar belga. A lo mejor no sabe que aquí lo que tiene mérito es no reunirse con golpistas. En un incendio, Iglesias sería la sustancia acelerante. El Gobierno tiene un incendio. Ergo, lo de Pablo Iglesias solo se explica si lo que busca Sánchez es disolver las Cortes.

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