El Podemos de derechas ya está aquí

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

PAOLO AGUILAR | Efe

09 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Necesitamos una especie de Podemos de derechas». La frase la pronunció en junio del 2014 un conocido banquero. A pesar de ser una conclusión que demuestra que ser un experto en economía no está reñido con no serlo en política, la expresión hizo fortuna y fue utilizada por los dirigentes de Podemos para difundir el mensaje de que su irrupción aterrorizaba a unas élites económicas que, según la grotesca caricatura habitual del populismo, manejan el país desde sus despachos usando a los partidos como marionetas y poniendo presidentes a su antojo.

Pero como las frivolidades las carga el diablo, la fulgurante transformación de Ciudadanos en una fuerza política de ámbito nacional con éxito creciente en las elecciones sirvió para que el partido naranja, creado en realidad en el 2005, fuera inmediatamente identificado como ese Podemos de derechas. Según ese pedestre análisis, Albert Rivera es un populista equiparable a Pablo Iglesias, puesto ahí por el Ibex 35 para defender sus intereses ante la debilidad de un PP que -esto sí es cierto-, asumía un discurso casi socialdemócrata.

El despropósito que supone equiparar a una fuerza como Podemos, nutrida de comunistas recalcitrantes, grupos antisistema y paniaguados del chavismo bolivariano, que pretendían y pretenden acabar con la Constitución y con lo que ellos llaman despectivamente «el régimen del 78», con un partido como Ciudadanos, cuyo discurso se basa precisamente en defender el orden constitucional y combatir a los nacionalismos que quieren demolerlo, solo sirve para normalizar a Podemos como un actor político más, y no como una fuerza populista radical que aspira a acabar con el marco de convivencia democrática surgido de la Transición.

De entrada, Ciudadanos tardó poco en demostrar que no era una creación de la derecha porque, aunque algunos, incluido el propio Rivera, pretendan que se olvide, si la socialista Susana Díaz que ayer adelantó los comicios ha gobernado Andalucía es gracias a Ciudadanos. El mismo partido que pactó con el PSOE y votó a favor de la investidura como presidente de un tal Pedro Sánchez. Pero una cosa es que Rivera sea un veleta, que lo es, y otra que sea un populista.

Banalizar el populismo es un grave error, porque se trata de un peligroso fenómeno global cuyo nexo común es aprovechar la crisis económica para hacerse con el poder mediante un discurso radical y falaz. El Podemos de derechas español no es por tanto Ciudadanos, sino ese partido llamado Vox que el domingo abarrotaba el Palacio de Vistalegre en Madrid llamando demagógicamente a acabar con el Estado autonómico. Y los compadres de Pablo Iglesias no son gente como Rivera, sino tipos como Donald Trump, el brasileño Bolsonaro, la francesa Marine Le Pen, el italiano Beppe Grillo o los líderes de la boyante ultraderecha de la Europa del Norte. Charlatanes de feria como Santiago Abascal que, lejos de representar una solución a los problemas de los ciudadanos, solo consiguen agravarlos.