Capos y emprendedores


Nos hemos acostumbrado a decodificar la vida a través de la ficción y cuando enfrentamos la realidad, la parálisis se hace contagiosa. En cambio, el mensaje que nos llega a través de un buen trabajo de actores, directores, guionistas y todo el entramado del mundo audiovisual, o mediante un relato emocionante para quienes todavía leemos en papel, penetra de otra manera en nuestro inconsciente y queda asimilado. Para muestra un botón: Charlín ha sido detenido en la vida real, pero hasta que Morris no salga en algún programa de televisión y lo confirme o lo desmienta, la noticia pasará desapercibida. Este veterano ha cumplido los 85, ha pasado veinte en la trena y nunca ha pensado en jubilarse. De hecho, su negocio familiar va viento en popa y además de su esposa, hijos e hijas, también ha incorporado a dos nietas. La familia unida permanece unida. La familia, digo. Y ustedes ya me entienden. La de Miñanco también está fenomenal: un emprendedor como la copa de un pino, según se deduce de la descripción que hace de él el fiscal antidroga: «Se le imputan 3.000 kilos en un barco, y a los dos meses, 600 kilos en otro barco, y a los cuatro meses… Son emprendedores de proyectos continuos. Unos les salen bien y otros mal, pero no paran hasta que no desmantelas por completo su organización».

La naturalidad con que podemos coincidir en la mesa de al lado, en alguna terraza de nuestras rías, con un capo di capi, nos convierte en gente estrafalaria que acepta con normalidad que desde hace cuarenta años las cosas son así y que después de aquella operación Nécora, de 1990, cuando se hizo la primera gran redada contra el narcotráfico, todo sigue igual. O mejor, si atendemos al repunte del 3,3 % del PIB desde que la normativa comunitaria obliga a contabilizar las actividades ilegales como la prostitución y el tráfico de drogas. Se refuerza nuestra posición entre las economías europeas y nos sobran varios miles de milloncetes al año. Así que tranquilos, estamos en la onda. Galicia sigue siendo un acceso preferente para la coca en Europa, con sus súper planeadoras, contenedores en los muelles para esconder lo que haga falta; a tiro de piedra por mar de las costas africanas y con los primos colombianos hablando galego en la intimidad. Todo está ok por el Far West: albano-kosovares, marroquíes, ex FARC colombianos y los propios nativos, conocen perfectamente las rutas desde Afganistán, Holanda, Algeciras, Valencia y el Magreb. Y a falta de mejor decoración, nos dicen que guardan los millones que no pueden blanquear en columnas de billetes hasta el techo, en habitaciones destinadas para eso. No lo digo yo, sino el GRECO Galicia, el equipo policial de lucha contra la droga que más cocaína ha decomisado en Europa en el siglo XXI. No se imaginan lo tranquila que me quedo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

Capos y emprendedores