Lo que Feijoo no pidió en la Moncloa

Laureano López
Laureano López EL ENFOQUE

OPINIÓN

MARISCAL | Efe

18 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

En política una palmada puede ser una cosa o la contraria. Basta ver las palmadas en el PP, estos días. Esta parece un acto reflejo de a quien tantos veían ya en la Moncloa. No quiso aspirar Feijoo, pero ayer le salió esa palmada de anfitrión en la puerta de ese lugar de privilegio y, se supone, quebraderos de cabeza. En esta cambiante España hay que aclarar que no cambió el Gobierno. Recibió, pues, Sánchez a Feijoo, y no al revés, y parece que tomó nota, aunque eso no basta, de todo lo que le pidió el presidente de la Xunta, cosas todas ellas para las que Galicia, cumplidora como nadie, no tolera ya más aplazamientos. Sabemos lo que pidió Feijoo, y sabemos lo que no pidió. No pidió romperlo todo. Mientras unos «dialogan» con Sánchez sobre la independencia, Feijoo le habló de la dependencia. Como para pensarse a quién complacer.