Si algo huele mal hay que llamar a Chicote y enseguida encuentra el muerto en la nevera. Así que es mejor que no perdamos tiempo y nos rindamos a esa producida ficción que tanto aplauso ha encontrado entre el público. Nos gusta la gente que levanta la porquería y nos la muestra a la cara, sea de la manera que sea, aunque hay que reconocerle al chef de La Sexta que ha acertado de pleno con ese modo Mr. Proper de franqueza y campechanía que se gasta. Es un combinado que atrae. Por eso no sería extraño que su eficacia probada en la cocina empezase a extenderse a otras profesiones. Solo hace falta que alguien se aplique en la fórmula del algodón no engaña para que médicos, profesores, periodistas o empleados de la banca, tanto da el oficio, se encontrasen mañana mismo con un Chicote en la puerta. Eso sí sería un auténtico reality que las cadenas empezarían a explotar desde ya, sin necesidad de alimentar mucho el guion y sin tampoco tener que contratar a actores como gancho. Chicote entra mañana en su oficina con una cámara y no hay horas de televisión suficientes para contar todo lo que se sale del fogón, lo que arde por debajo y lo que cheira reseso. Así que si algo va mal y tienen pesadillas, llamen a Chicote, que en un pispás le saca el huevo podrido del horno y les queda todo limpio como una patena.