Una gran señal, pero una meta poco ambiciosa

Fernando Ferrando PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN RENOVABLES

OPINIÓN

15 jun 2018 . Actualizado a las 07:26 h.

Los que padecemos en nuestros bolsillos, y en nuestra salud, la dependencia energética de los combustibles fósiles, teniendo recursos para producir de forma más limpia y barata, y los que damos al cambio climático la importancia que tiene y estamos convencidos de que una correcta transición energética conducirá a un uso y producción de la energía más democrático y más sostenible celebramos ayer el paso adelante que dio la Unión Europea con la aprobación de un nuevo objetivo de renovables para el 2030 del 32 %.

Y digo paso adelante porque es solo un pequeño avance, insuficiente para combatir el calentamiento global. Es cierto que el Parlamento Europeo ha hecho un esfuerzo negociador para aumentar la propuesta inicial de la Comisión Europea, un timorato, ridículo y exiguo 27 % como objetivo común europeo de cobertura de demanda final de energía con renovables. Y se lo reconocemos. Sin embargo, el acuerdo del trílogo (Parlamento, Consejo y Comisión) es una gran señal, pero poco ambiciosa.

Habrá que esperar a su transposición. Por nuestra parte, insistimos en que es imprescindible actuar sobre la demanda electrificándola y lograr que en España el 80 % de la electricidad se genere con renovables para el 2030. Así, cumpliríamos prácticamente el objetivo del 32 % de cobertura de demanda final de energía solo a través del consumidor eléctrico. Si bien nuestra propuesta -recogida en el documento Hacia una transición energética sostenible- es que alcancemos el 50 % para esa fecha.