Cinco años cazando


Si es difícil arrancar un programa en televisión, mucho más difícil es que cumpla años con una audiencia admirable. Pero ahí están los chicos de Cazamariposas, Núria Marín y Nando Escribano, para romper tópicos con respecto a los programas de corazón. Con una naturalidad apabullante y sobre todo con mucho humor se han ido ganando fieles, en ese línea contra Sálvame que les ha dado el aplauso de los más jóvenes, que ven en este espacio un guiño paródico a todo ese mundo de color. Núria y Nando han heredado parte de ese estilo Tomate, un tanto «Arggg», que jamás pierde de vista al público al que se dirigen. Un público que no quiere dar nada por sentado y elige siempre la risa. Tal vez por eso Cazamariposas se ha ido adaptando tan bien a los horarios y a los contenidos, metamorfoseándose en función de aquello que la audiencia le pedía: más juego, más caña, más parodia y más crítica al corazón ortodoxo a lo Igartiburu o a la parte más telerreal de Sálvame, que ellos han superado. Los Cazamariposas han conseguido mantenerse en ese equilibrio de no ser los protagonistas del show y que los espectadores se involucren en los temas de corazón con la distancia necesaria que siempre da el humor. Con esas dos claves han ido arañando puestos en la parrilla y, como si nada, han desplegado todas sus alas. Cinco años después, Núria y Nando siguen cazando.

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