Dos rentas básicas universales

Albino Prada
Albino Prada CELTAS CORTOS

OPINIÓN

21 may 2018 . Actualizado a las 07:32 h.

La acelerada transformación digital de nuestras economías, con su automatización y las gigantescas potencialidades de la inteligencia artificial, está produciendo dos efectos preocupantes. Por un lado, al estar detrás grupos financieros que controlan las grandes multinacionales de Internet, una galopante desigualdad social, que concentra más riqueza que nunca en el uno por ciento más rico. Por otro lado, un creciente desempleo a escala global, para el que el MIT maneja escenarios potenciales futuros con tasas de paro superiores al 50 %.

Ambos fenómenos son el resultado de la gestión privativa, por parte de una minoría, del cerebro social y del capital científico que colectivamente hemos ido acumulando en las últimas décadas. Mariana Mazzucato lo ha analizado a fondo en su ensayo El Estado emprendedor y Tim Berners-Lee lo concreta para el caso de Internet, en lo que fue pionero. Nada que ver con el mito del emprendedor del garaje, que triunfa en un mundo competitivo.

Así las cosas, no debiera sorprendernos que esos mismos grandes grupos financieros y empresariales globales (Wall Street & Silicon Valley) defiendan la necesidad de unos ingresos básicos universales para paliar los estragos causados.