A dos puntos de la república

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Lo apuntábamos este último sábado: según el CEO, al que se conoce como el CIS catalán, en enero del 2018 el 40 por ciento de los catalanes eran partidarios de la independencia. En este mes de mayo, ese porcentaje volvió a donde solía estar: el 48 por ciento, que es, más o menos, el porcentaje de votos que obtienen los partidos independentistas. El salto del 40 al 48, que es un salto muy importante, aunque haya sido poco destacado, se produjo en un tiempo muy significativo: la vigencia de la aplicación del artículo 155. Fue el tiempo, además, de las tensiones judiciales dentro y fuera de España, del protagonismo de Puigdemont, que ocupó infinitamente más espacios informativos que los administradores del 155 y de una clamorosa ausencia de dirigentes estatales en Cataluña. Si alguno estuvo, fue en actos de partido o en ceremoniales de gran protocolo. Y, desde luego, no hubo información puntual de la gestión del famoso artículo. Solamente alguna declaración ocasional del presidente Rajoy que se limitaba a decir que «Cataluña está mejor» o que se había vuelto al carril de la legalidad. 

Ahora volvió a pasar lo que pasó, los independentistas consensuaron un presidente que llega con aires desafiantes, además de una importante carga xenófoba, y en la Administración del Estado se repite la misma ceremonia de octubre: Rajoy llama a Pedro Sánchez, acuerdan hacer frente al tal Quim Torra radical, supremacista y racista y empiezan a hablar de un 155 «más contundente». Mañana el mismo Rajoy se verá con Albert Rivera, la reunión no será tan cómoda para el presidente y el prólogo del encuentro está marcado por las discrepancias en torno al mismo puñetero artículo.

Creo que ha llegado el momento de decir a tan altos representantes populares que no se equivoquen. El problema no es ejercer la autoridad. El problema es que a los partidarios de la independencia solo les faltan dos puntos para ser la mitad exacta de la población y dos puntos y una décima para ser la mayoría. Mientras no lleguen al 50 por ciento no tienen legitimidad popular para imponer nada. Si pasan del 50, empiezan a tener legitimidad y posibilidades de que les defiendan en la Unión Europea. Por eso el portavoz de Esquerra habla de ampliar la base social independentista. Eso es lo que les falta. ¿Se oyó a los señores Rajoy, Sánchez o Rivera alguna referencia en la misma línea? No. Están en lo puramente legal, que es imprescindible, pero no suficiente. Si el independentismo, además de tener la mayoría parlamentaria, tuviese la mayoría social -tres puntos más- la república catalana sería imparable. Sépanlo los reunidos en la Moncloa y apliquen la doctrina Esquerra: menos legalismo y más ampliación de la base social.

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