El talento de Jesús


Nos hemos hecho tanto a su talento, a su naturalidad ante las cámaras, que ya ni reparamos en lo que supone en la televisión. Pero cuando se tenga que hacer historia y repasar quiénes han marcado el entretenimiento de las últimas décadas (como lo fue el entrañable Íñigo en nuestra infancia), tendremos que decir bien alto y bien claro que un gallego estuvo ahí. A Jesús Vázquez no hay formato que se le resista, para fortuna de una audiencia que se ha habituado a su manera próxima, espontánea y magistralmente equilibrada en todos sus trabajos. Son pocos los presentadores que gustan a la mayoría, poquísimos los que no se queman y excepcionales los que cumplen estos dos requisitos y aun así siguen trabajando como el primer día. Es el caso de Jesús, que desde que, en aquellos años de Valerio Lazarov, Giorgio Aresu vio en él ese no sé qué que enganchaba no ha parado. Lo ha hecho todo y todo bien: desde La quinta marcha, Hablando se entiende la basca, concursos como Allá tú, y por supuesto todos los grandes talents shows desde Operación Triunfo a La Voz o Factor X. Nada se le resiste a este comunicador total, al que personalmente echo en falta en el directo, sobre todo porque pocos consiguen destilar la misma seguridad y entusiasmo que él. Jesús es ya un clásico entre los clásicos, de los que echas de menos si no están y jamás aburren.

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