Cantó el cuco doce días después de lo esperado, no pudo saludar a la primavera cuando estaba acordado. Llegó el cuco, ese ocupa de la avifauna, al corazón de la lluvia, esquivando carros de borrascas y las ultimas nieves de un invierno que se resiste a abandonarnos. El retraso es simbólico, pero extrapolable. Galicia, España, Europa y el mundo sufren un retraso que comienza a ser congénito, un retraso en los usos públicos y en las practicas privadas, el invierno dejó una capa de glaciación joven sobre la Cataluña del revisionismo fake, de las posverdades sostenidas, reiteradas para alcanzar una medio verdad en forma de mantra, y decir políticos presos no tiene nada que ver con presos políticos. Los mensajes parodiados en las redes sociales, los memes y la Tabarnia como inmensa estupidez y gratuita caricatura, imponen un retraso a cualquier solución cabal. No quería escribir aquí sobre la mentira amañada de practicas espurias en la universidad con másteres inexistentes, con cursos de maestría no realizados, una mentira que trata de encubrir una dimisión que llega con retraso. Como de forma retardataria se celebra más de un lustro después el juicio de los ERE andaluces con dos expresidentes amnésicos. Europa se asienta en una crisis identitaria con estados miembros de la Unión, gobernados por declarados antieuropeístas, de acento xenófobo y con un revisionismo arcaizante. En la vanguardia de la retaguardia europea están Polonia y Hungría, y no están solos. El cuco y su canto inaugural no es ajeno a los acontecimientos que suceden en su entorno. Está triste, no tiene nada que cantar para celebrar la primavera. Está temeroso de que el conflicto anunciado sea mas que una baladronada de Trump y la respuesta del padre ruso Putin, incapaz de librarse de su formación en el KGB y seguir reivindicando la guerra fría. Siria es mas que un conjunto de piezas en el tablero de ajedrez geopolítico. No hay misil mas poderoso que la verdad, y en esa parte del mundo se asientan mentiras sistemáticas. El misil de Facebook, los millones de cohetes lanzados por Zuckerberg y los suyos hirieron de muerte la democracia. Tambores de una guerra global y cruel suenan cercanos. Irán, Israel, reinas de un tablero en el que el jaque mate no es la solución. Con retraso estamos llegando al anverso de un mundo feliz que nos fue anunciado. Mientras que no se amarren las pateras en los puertos de origen, mientras mueran niños soldados, mientras el hombre deje de tender su mano a sus semejantes, mientras la cultura asesina del dinero sea hegemónica, llegaremos con retraso al oficio de vivir en armonía, que acaso no es mas que una utopía inalcanzable. Con retraso, con mucho retraso cantó el cuco.