Nos estamos deshumanizando

OPINIÓN

Si ya es tristísimo que se te muera un hijo de siete años por un cáncer, tiene que ser brutal que la falta de dinero te obligue a velar sus restos mortales en el salón de tu pequeño piso. No sé en dónde ha estado la causa que originó semejante drama, si en los servicios sociales del hospital o en los del ayuntamiento, pero resulta obvio que esta situación tenía que haber estado resuelta de antemano, dada la condición socioeconómica de la familia del niño y el más que previsible desenlace del curso de la enfermedad. Acompañamiento a la familia y entierro eran necesidades evidentes.

¿Qué nos está pasando? Nunca antes se habló tanto de humanización, nunca hemos tenido unos servicios sociales tan desarrollados y, en general, a todos se nos llena la boca de buenas palabras cuando nos referimos a los inmigrantes y refugiados. Ay, pero luego los hechos parecen caminar justamente en la dirección contraria. Falta eso que los éticos denominamos excelencia profesional, faltan dineros para resolver situaciones dramáticas, falta sensibilidad y agilidad, escasea la compasión comprometida y empática con los que sufren. Es más, Adela Cortina incluso habla de aporofobia, elegida como palabra del año 2017, para significar ese odio a los extranjeros pobres por ser pobres, ojo, no por ser de una raza, cultura o religión diferentes, sino porque nos complican la vida. Como diría Forges, deberíamos de hacérnoslo mirar.