Rajoy vende planes privados

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Rajoy se ha metido a vendedor y propagandista de planes de pensiones privados. Oficio honesto, sin duda, pero que en su caso plantea una cuestión de incompatibilidades. Un posible conflicto de intereses. Porque, supongo que ya se han percatado, Rajoy es el gestor del mayor fondo de pensiones que existe en España: la Seguridad Social. Y su prioridad debe ser canalizar el ahorro hacia el molino público, no hacia la legítima aceña privada. Entendámonos. Supongamos que usted regenta un pequeño negocio, paga la cuota mínima de autónomos -unos 275 euros al mes-, las cosas le van bien -a final de mes puede ahorrar mil euros-, pero le preocupa el día de mañana y la mísera pensión que cobrará. ¿Qué hacer? ¿Contratar un plan de pensiones privado o incrementar su aportación a la Seguridad Social? En ambos casos, salvo quiebra del fondo privado o del sistema público, mejorará su jubilación. Usted duda, pero Rajoy lo tiene claro: váyase a un fondo privado. Incluso le empuja con la engañifa de la desgravación fiscal, que en realidad solo difiere el pago de impuestos: los pagará todos juntos cuando llegue la hora del retiro.

El mensaje implícito de Rajoy es tremebundo. No solo anticipa el raquitismo de las pensiones futuras, y por eso aboga por complementarlas con planes privados, sino que constata que los tres pilares básicos del Estado del bienestar -pensiones, educación y sanidad públicas- se hallan en fase de demolición. A la educación ya la incluyó subrepticiamente entre los destinos del ahorro privado que promueve. Y a este paso no tardará en completar la tríada con una propuesta de este tenor: hágase un seguro médico para complementar las prestaciones del sistema nacional de salud. Como una invitación a regresar a la época de nuestros abuelos, que plantaban pinos en el monte comunal o resguardaban algunas pesetillas bajo el colchón para afrontar el otoño de sus vidas.

Rajoy pretende vendernos gato por liebre. Lo que el Estado nos quita podemos obtenerlo, por un módico precio, en el mercado privado. Nos rebajará las pensiones públicas, porque no hay recursos suficientes para mantenerlas, pero usted puede ahorrar y financiar su pensión privada complementaria. Olvida el presidente una cuestión elemental: ya que todo sale del bolsillo de los ciudadanos, si no hay dinero para las pensiones públicas, tampoco lo habrá para las pensiones privadas; y si lo hay para contratar un plan privado, también puede haberlo para financiar la Seguridad Social.

Pero en realidad Rajoy no olvida nada. Su mensaje solo va dirigido, específicamente, a los españoles con capacidad de ahorro. A quienes probablemente menos necesitan el consejo presidencial. A los beneficiados por el desmantelamiento del Estado del bienestar, que siempre dispondrán de un colegio aceptable, un hospital adecuado y una pensión suficiente. Servicios privados, por supuesto. Los demás, sobre todo los trabajadores precarizados del nuevo modelo laboral, bastante tienen con estirar sus míseros emolumentos para llegar a fin de mes.

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