La portavoz/portavoza Irene Montero/Montera, que además es miembro/miembra de Unidos/Unidas Podemos/Podemas se nos ha rebelado como una lingüista de prestigio y con un profundo/profunda conocimiento de los géneros/géneras gramaticales. Montero/Montera ha dicho que el diccionario/diccionaria de la RAE es un desastre para avanzar en la igualdad y sabiendo que es perder el tiempo/tiempa solicitar de los académicos/académicas una revisión, se ha metido ella a hacer los cambios/cambias. Hay que feminizar todo nuestro/nuestra vocabulario/vocabularia que es lo mismo/misma que piensa la número/númera dos de los socialistas. El cambio/cambia es sencillo/sencilla. Todo lo que corresponde al género/génera masculino/masculina, lo llevamos al femenino/femenina. Así de sencillo/sencilla. Por aquello/aquella de la igualdad. Aunque la igualdad se promueve cambiando de portavoza por sus méritos, y no en función de la última noche que pasé contigo. La precursora de modificar la gramática fue la entonces diputada Carmen Romero/Romera, allá por los 90, que popularizó el término/términa «jóvenas» y que tuvo un extraordinario/extraordinaria éxito/éxita por su permanencia, como podemos/podemas ver. Su testigo/testiga lo recogió aquella ministra también muy recordada y vitoreada llamada Bibiana Aído/Aída. La transformación gramatical la inició incorporando miembra a su vocabulario/vocabularia que también tuvo una excepcional acogida, como podemos/podemas comprobar en cualquier conversación de cafetería. Lo que ha llevado a la dirigente/dirigenta de Unidos/Unidas Podemos/Podemas a dar este paso/pasa ha sido la cerrazón y el desconocimiento de los miembros y miembras de la Academia, que en eso de géneros y géneras están bastante peces y son muy romos/romas a realizar nuevos/nuevas cambios/cambias. Los más estáticos/estáticas; los de planteamientos más rancios y rancias aseguran que una cosa es el sexo/sexa y otra el género/génera gramatical.
Y respecto al uso/usa genérico/genérica dicen que el masculino/masculina ya incluye los dos géneros/géneras. Pero es una disculpa un tanto/tanta inútil porque la vida va cambiando y para eso está el Parlamento/Parlamenta. Para hacer los cambios/cambias que sean necesarios y necesarias. Incluso en el diccionario/diccionaria de la RAE. A ver si ahora que estamos cambiándolo todo/toda vamos a mantener este texto/texta que se nos ha quedado añejo/añeja. Hay que modernizar la segunda lengua del mundo/munda con 572 millones de hablantes y hablantas. Así que, como pueden comprobar, uno/una ya se sumó entusiasmado/entusiasmada a la iniciativa de Montero/Montera porque la encuentra muy razonable. Y muy sencillo/sencilla y cómodo/cómoda de aplicar. Lo que desconozco es cómo feminizamos las palabras ignorancia e incultura.