Las zocas

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

05 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Es invierno. Hace frío y en el norte nieva. Han cortado algunas carreteras. La AP-6 abre telediarios mientras la A-8 en O Fiouco sigue abriendo y cerrando porque no habían calculado que, claro, en aquella zona se forma bastante niebla. Pero es invierno y en el norte nieva. Abre telediarios que el frío ha dado problemas. Desafiando las leyes de la naturaleza, un equipo se traslada desde Madrid a la sierra de Liébana.

Bien abrigados, la nieve cubre hasta las rodillas. Enciende el micro y empiezan a relatar las incidencias. En un momento dado, aparece un hombre en escena. Y dice que allí, lo de desenterrar el coche cada mañana es tan habitual como que para ir a comprar el pan hay que usar cadenas. Porque aquello es alta montaña. Y a grandes alturas, la lluvia se congela. Y aparece otro hombre. Algo mayor, bien abrigado, que se convierte en el protagonista de la pieza. Porque lleva un calzado que a los reporteros les parece una rareza. Está totalmente hecho de madera. Se llama madreña, galocha, zamanco. Y el que más se utiliza en Galicia: zoca. Lo que consideraban una pieza de museo en un telediario es un calzado que se sigue usando, y mucho, donde el asfalto escasea. Y mientras otro reportero cuenta que en el País Vasco hace un frío que pela, cruza muy rápido una idea: sigue habiendo dos Españas, que mutuamente se ignoran. La que se calza las zocas y la que alucina al verlas.