Estos presuntos lazos, los grandes en los escaños del Parlamento catalán en homenaje a los ausentes/delincuentes, el pequeño en la solapa de la chaqueta de la independentista Marta Rovira, son un insulto a la inteligencia emocional de los lazos. Al rojo de la lucha contra el sida, al negro de la solidaridad con las víctimas de las guerras, de los desastres naturales, del terror, al rosa de la lucha contra el cáncer... Estos presuntos lazos no pueden ser lazos porque los lazos unen, no dividen. Puede que sean sogas disfrazadas de lazos, eso lo vamos a volver a saber pronto. Estos falsos lazos amarillos pretenden llamar a la compasión. «Pobres presos». «Pobres fugados». Pobres lazos, los están rellenando de odio.

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No son lazos