La conjura de los irresponsables


Así se titula una pieza de Jordi Amat. Es interesante leer desde dentro la teoría que en Cataluña se elabora del relato del procés. Esa ficción tan real que ha hecho un daño que no se reparará en décadas. Amat concluye su ensayo: «El consenso institucional ha saltado por los aires. No importan las razones. Solo, antes que nada y por encima de todo, importa la victoria. Es el fracaso de la política. El fracaso es colosal». Y en este escenario, ganar sí o sí, están todos los partidos. Amat dice que han sido irresponsables los dos frentes: el constitucionalista y el secesionista. Pero solo uno se ha saltado la ley. Reconoce que en el 2012 y en el 2015 los votos independentistas se quedaron en el 47,8, y en la segunda fueron superados en número por los constitucionalistas. Este dato es ahora muy dudoso ante la postura radical de Colau tragándose a Pablo Iglesias. ¿Con quién hay que sumar los votos de Podemos en Cataluña, donde juegan a todo, a vela y a motor?

No son unos comicios de bloques. Hay mil matices. ERC y Puigdemont se despellejan para ganar. Fuera caretas. La CUP no quiere ceder ni un escaño por muy antisistema que sean. Los podemitas de Colau buscan ser llave mágica. Iceta crece. Con Borrell se hubiese disparado. Ciudadanos está tan fuerte que le disputa el primer puesto al preso Junqueras, otra muestra de una sociedad partida, dañada en efecto de forma colosal. El PP es residual, pero aun así igualaría en papeletas con la CUP. ¿Es el PP en Cataluña también antisistema? Cataluña al revés. Algunos sueñan con una política de pactos como en la serie Borgen, en la que podría ser president el minoritario Iceta. No lo creo. No hay clima para consensos. Si la boca de las urnas se pronuncia así de dividida, se constatará un hecho, la sociedad ha quedado muy perjudicada, y habrá una consecuencia: prepárense para nuevas elecciones catalanas. Y ¿van? En cuanto al ensayo de Amat y la visión desde Cataluña, hay un punto sobre el que apenas incide y que fue clave en el destrozo del procés: Europa, las potencias, el mundo... no quieren más líos. Todos le dieron la espalda a la supuesta moderna República. Los catalanes siempre se sintieron más europeos que el resto de los españoles. En la autarquía del franquismo pudo haber algo de eso, pero por pura posición geográfica, no, como creen ellos, por ser más listos. Pero hoy hace tiempo que Cataluña, enredada en la independencia, se estrella frente a la pujanza de Madrid o a la habilidad del País Vasco. Son más europeos muchos gallegos que trabajan hoy en Londres y París que los catalanes demasiado mimados por el conjunto vacío de la independencia. Y perder esa presunta hegemonía de modernidad que se arrogaron siempre allí escuece.

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