La Navidad y la triste marea

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Esta mañana he pedido dos libros a un librero de verdad, o sea, de esos que todavía piensan que los libros semejan algo más que el objeto de su negocio. No son zapatos, ni ternos o blusas, son un abrigo del espíritu y conocimiento, curiosidad y placer. Decía que he pedido «Calmas de enero», que es el nuevo poemario de un autor señero de la literatura contemporánea: César Antonio Molina. Al maestro coruñés le brota la poesía de una percepción exquisita de la realidad y lo que la realidad esconde, trabaja el verso, le pone música, y le salen libros escritos no solo para los poetas sino para que el tiempo no los borre. Y el tiempo sabrá darle a Molina la condición de magisterio clásico y pertinencia que merece. Hasta el título sabe a poesía: Calmas de enero. El otro libro que he solicitado son los ensayos de Chesterton, escogidos por Auden, en edición de Acantilado, que sigue siendo, a pesar de la desaparición de su fundador Jaume Vallcorba hace tres veranos, la editorial más excelsa de esta España que ha hecho de la ordinariez y la vulgaridad los guardianes del presente. No soporto que TVE vuele tan bajo, o que el presidente del Gobierno no pronuncie un participio en «ado», que la administración cultural la haya pilotao durante años de Gobierno conservador un señor que es cualquier cosa menos conservador y que gracias a sus éxitos de gestión sigue siendo secretario de Estado de no sé qué cosa (José María Lassalle), que el político más valorao sea un comunista (Alberto Garzón), que la alcaldesa de Barcelona sea Ada Colau, y podría seguir con otras exasperaciones, pero hoy solo quiero hablar de la Navidad. En A Coruña y en Ferrol, tardan. 

Son las últimas ciudades en iluminarse. Santiago ha espabilado. En su primer año, Noriega quiso inventar la navidad laica, pero pronto supo que en un diciembre apagado se le iban muchos votos. A Coruña y Ferrol no han querido apresurarse, no sea que los tilden de católicos, esa lacra. Las mareas y Podemos han frivolizado tanto la Navidad (las reinas magas, la niña Jesusa, los belenes expulsados) que caen en el espantoso ridículo. No han leído a Chesterton, imagino. A Chesterton, que es uno de los imprescindibles, el progresismo lo ha considerado un autor menor. Y es gigantesco. Aquel inglés bonachón, cultísimo, irónico y dotado de un talento inmenso, ha escrito alguno de los libros más necesario de la humanidad y el humanismo. Pero era conservador. Tal condición abunda para que esta España vulgar, acomplejada y culturalmente de izquierdas, te menosprecie. Chesterton era un ortodoxo, así se titula uno de sus célebres ensayos (Ortodoxia), y sin embargo hizo de la heterodoxia creativa un modo de ser. En una de sus novelas protagonizadas por el padre Brown, este dice: «El primer efecto de no creer en Dios es que usted pierde el sentido común y no puede ver las cosas como son». También escribió sobre la Navidad. Dejó escrito: «La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada en el siglo XX de la frivolidad». En el siglo XXI a la navidad hay que rescatarla de Podemos y su marea, tan triste.