Nadie debe vivir en la calle

OPINIÓN

29 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El domingo se celebró la campaña «Nadie sin hogar», con la que diversas instituciones sociales reclamaban para las 40.000 personas sin hogar que hay en nuestro país una mayor protección social, acceso a la salud, a una vivienda digna y adecuada, a la visibilidad, en suma, al reconocimiento de su dignidad y sus derechos fundamentales. Van ya 25 años de esta campaña y todavía hay que seguir organizándola con diversos actos públicos en casi todas las grandes ciudades españolas.

Detrás de cada una de esas personas hay una historia. Es posible que en nuestro día a día, inmersos en nuestras rutinas y en nuestros particulares agobios y preocupaciones, pasemos de largo ante ellas o simplemente ni siquiera reparemos en ellas. Pero están ahí, existen y son personas como nosotros, con su corazón, con sus sentimientos, con sus derechos. ¿Qué nos está pasando?

El peor pecado contra los pobres es la indiferencia, decía el papa Francisco hace unos días. No se quedó ahí, siguió diciendo: «Evitar el mal no basta. Solo indignarse, menos. Porque Dios mirará la diferencia. Él preguntará: ¿Cuánto bien hiciste? No en teoría, sino en lo concreto. Es muy fácil decir que es culpa de la sociedad y mirar para otro lado».

Unas palabras nada banales en estos tiempos de individualismo extremo, indignación a distancia y verdades fabricadas artificialmente. Debemos generar una sociedad inclusiva: les irá bien a las personas sin hogar, pero también a nosotros.