La culpa fue del chachachá

César Casal González
César Casal AL ROJO VIVO

OPINIÓN

En España, incluida Cataluña, somos expertos en que la culpa fue del chachachá. Pues no. La culpa tiene nombre y apellidos. Empecemos sabiendo que nos vamos a olvidar de muchos. Carod Rovira, el negociador de ETA, recuerdan, aquel conseller en cap. El que pactó que no mataran, pero solo en Cataluña. Encima nos legó a Oriol Junqueras, que merece entrada aparte. Pero antes están Felipe González, Aznar y Zapatero, tres fábricas de independentistas, por omisión, por acción o por iluso. Hay más. Llegaría el pacto del Tinell y el fatídico tripartito de Pasquall Maragall, que tenía una forma olímpica de ejercer la política. Pero es que después siguió echando gasolina al fuego a cambio de la poltrona Montilla, president charnego que volvió a retratarse en el Senado el viernes al ausentarse en la votación. Suma y sigue. Por supuesto, Artur Mas. Y, en lo alto del árbol genealógico del desastre, Jordi Pujol, el que amenazó con mover las ramas. Artur Mas no acertó ni al elegir a su sucesor Puigdemont, el nen de san Ildefonso del 155. Con él, Oriol Junqueras, que, a pesar de su figura, es experto en ponerse de perfil. La CUP, con Anna Gabriel en el mascarón de proa. Pero también los intelectuales, que dieron cobertura ideológica a algo ilógico. Los del dinero, que tardaron en hablar y en sacar la pela. Algunos medios. Son tantos que necesitaríamos un diccionario. Si los gallegos hacemos una trapallada de este nivel, están contando chistes sobre nosotros durante siglos.