La rendición del general Lee y la de Puigdemont

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

JOSEP LAGO | Afp

25 oct 2017 . Actualizado a las 09:59 h.

Abril de 1865. Robert E. Lee, máxima figura militar sudista, se rinde con su ejército ante las tropas de la Unión. Su decisión no supuso el fin oficial de la guerra de Secesión -aún se libraron varias batallas más-, pero dio la puntilla a un conflicto que segó centenares de miles de vidas, dividió a todo un país y dejó profundas heridas sociales que aún no han cicatrizado del todo, 150 años después.

Con su histórica rendición en Appomatox, el viejo general -al que la historia convirtió en mito- optaba por el mal menor. Su ejército, hambriento y mal abastecido, había sido cercado por un enemigo «abrumadoramente superior en hombres y en recursos». Y él sentía que el valor y la devoción de sus soldados «no podían conseguir nada que compensara las pérdidas que se iban a producir».

Lee sabía que los suyos habían perdido. Firmó y distribuyó la orden, pero antes escuchó numerosos consejos que propugnaban darle la espalda a la realidad y huir hacia adelante, eternizando el conflicto y abocando a sus tropas a una guerra de guerrillas en las montañas. No fue fácil para él doblar la rodilla. Para la posteridad legó esta frase: «Preferiría morir más de mil veces antes que rendirme». Pero fue a ver al comandante en jefe nordista, Grant, y se rindió.