Será el número uno antes de dos años

Manuel Piñero BAJO PAR

OPINIÓN

Más allá de triunfos, récords y victorias, al recordar este maravilloso inicio de Jon Rahm como profesional, la primera imagen que se me viene a la cabeza es la de su fantástico duelo con Dustin Johnson en la final del Mundial match play. No ganó aquel día, pero realizó una demostración de carácter ante el número uno del mundo, por una entereza bajo presión y un comportamiento espectaculares. Y ese final en Austin demuestra que estamos ante un fuera de serie. Yo no conocía la trayectoria como aficionado de Jon Rahm. Pero sí me habían transmitido sus expectativas algunas de las personas que acompañaron su progresión. Y todos coincidían: «Será un fenómeno».

Y la realidad es que lo fue como aficionado y como tal se comporta como profesional. Y no haber notado ese cambio lo sitúa en el camino para alcanzar el nivel de los más grandes. ¿Hasta qué nivel? Creo que sinceramente que, pese a lo bueno de su naturalidad cuando habla de sus objetivos, se equivocó cuando compartió su deseo de superar los 18 grandes de Jack Nicklaus. En sus declaraciones asoma la ingenuidad de un chico de 22 años. Pero hablar de semejante desafío no hace más que perjudicarle. ¿Por qué? Si no consigue su primer major pronto, esas declaraciones retumbarán como un eco cada vez que se presente ante la prensa para jugar un grand slam. Los periodistas se lo recordarán. Y, en ese caso, su ambición se volverá en su contra en forma de presión. Dicho esto, mi apuesta es que en el 2017 o el 2018 llegará ese primer grande de Rahm. Y ese triunfo, que a buen seguro será liberador para él, facilitará que caigan unos cuantos más en las siguientes temporadas.

No solo eso, diría que Jon será número uno del mundo antes de que termine el 2018. Tiene el juego y el carácter. Y, lo que marca la diferencia, la ambición para conseguirlo. Hará todo lo necesario para acercarse a ese objetivo. Otros, como por ejemplo Sergio García, no han querido anteponer la lucha por el número uno al resto de aspectos de su vida, han enfocado su carrera de otra forma. Pero Rahm, cuya mentalidad me recuerda a la de Seve Ballesteros y Chema Olazábal, sí está dispuesto a hacer todo lo que deba para llegar a la cima.