Beiras, ¡por una vez!, tiene razón

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

XOAN A. SOLER

La larga vida política de Xosé Manuel Beiras, líder histórico del nacionalismo, se ha caracterizado sobre todo por su berroqueña contumacia en el error. Beiras se opuso a la transición, de cuya mano llegó la democracia; a la Constitución de 1978, que ha garantizado la mejor etapa de la historia española desde 1812; al Estatuto gallego, gracias al cual tuvimos por primera ¡y única vez! autonomía; a la entrada en la CEE, elemento clave para la europeización de España y, dentro de ella, de Galicia; y a la Constitución Europea, que hubiera convertido a nuestro continente en la primera unión confederal de Estados democráticos.

Con solo esos cinco disparates, que harían de Beiras un profesional del desvarío, habría bastado para explicar por qué el nacionalismo gallego no ha llegado a gobernar, como en el País Vasco o Cataluña. Pero nuestro marxista de pazo y piano, según lo definía aquí Luís Pousa en un artículo memorable (Izquierdistas del ganchete de la oligarquía), ha dirigido una fuerza que se opuso también, en política menuda, a cualquier impulso hacia la modernización: de la autopista a Sogama, pasando por las grandes superficies comerciales o la necesaria reconversión de los sectores agrícola y pesquero.

Pues bien. Tras tantos años de errores garrafales, Beiras se alza al fin con la razón, cuando, hablando de Cataluña, proclama que «estamos ante un estado de excepción non declarado». ¡Qué gran verdad!, según lo destacaba, también en estas páginas, Tino Novoa en una magnífica columna (Franquismo).

En Cataluña estamos, en efecto, ante un estado de excepción no declarado, por virtud del cual las autoridades autonómicas se están saltando a la torera la Constitución y las leyes que deben cumplir y hacer cumplir; un estado de excepción que ha convertido al Parlamento catalán en el humillado mamporrero del Gobierno de la Generalitat; un estado de excepción, que ha llevado a ese Gobierno no solo a dictar decretos ilegales, en abierta desobediencia a las resoluciones de los tribunales, sino incluso a ordenar a los alcaldes de Cataluña que prevariquen y malversen los caudales que los ciudadanos ponen en sus manos; un estado de excepción que ha colocado los medios de comunicación públicos autonómicos al servicio de la estrategia sediciosa del nacionalismo; un estado de excepción, en fin, que podría acabar llevando a Cataluña a su mayor ruptura de la convivencia civil y al mayor desastre político que ha sufrido España desde que en 1977 se recuperó la democracia.

Beiras anima a rebelarse contra ese estado de excepción y por eso, demostrando de nuevo la indiscutible capacidad para acertar que ha marcado su larga trayectoria, proclama que participará en la campaña a favor del referendo. Es decir, que apoyará el estado de excepción que el nacionalismo ha decretado en Cataluña. Sí señor: genio y figura.