Nuevas fobias


Con las nuevas formas de vida surgen fobias nuevas. La penúltima puede ser la nomofobia, el temor anormal a no poder conectarse con el teléfono móvil. Es adaptación del inglés nomophobia (acortamiento de no-mobile-phone phobia). Alguno de los diccionarios más ágiles ya la registra. En el de la Academia todavía no aparece, pero no tardará en figurar en su edición en línea si se cumplen las previsiones de la docta casa sobre la modernización técnica de esta obra.

Tampoco figura en el Diccionario de la lengua española otra fobia en auge, la colesterofobia, el temor exagerado a tener colesterol, fruto de las fuertes presiones sobre los amantes de las carnes rojas y otros manjares.

Unas fobias son la aversión exagerada a alguien o a algo, y otras, el temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión. Estas últimas necesitan atención psiquiátrica. Algunas de las primeras más en auge no están en los diccionarios. El caso de turismofobia es comprensible, pues este fenómeno ha surgido muy recientemente, al menos sus manifestaciones más visibles. No ocurre lo mismo con islamofobia, el rechazo a los musulmanes, que se usa desde los años noventa del siglo pasado, con formas en numerosos idiomas. Un buscador de Internet localiza 1.540.000 documentos donde se emplea este sustantivo, número que contrasta, por ejemplo, con los 26.000 de eritrofobia (fobia a ruborizarse), que sí está en el Diccionario.

Fobias de actualidad también ignoradas son la catalanofobia (rechazo a lo catalán), la lesbofobia (a las lesbianas), transfobia (a los transexuales) y sidafobia (al contagio de sida). Menos usadas, pero visibles para el Diccionario de términos médicos, de la Academia Nacional de Medicina, son la algofobia (fobia al dolor), la hemofobia (a la sangre), la ofidiofobia (a las serpientes) y la heliofobia (al sol). El diccionario Clave da cuenta de aporofobia (actitud de desprecio y rechazo hacia los pobres), batofobia (temor anormal y angustioso a las profundidades), cleptofobia (a los ladrones), hadofobia (a viajar en cualquier medio de transporte que se desplaza a mucha velocidad), kinetofobia (a los movimientos bruscos o inusuales), necrofobia (a la muerte o a los cuerpos muertos), nictofobia (a la noche y a la oscuridad) y patofobia (a padecer alguna enfermedad).

Solo falta crear un nombre para la fobia a las fobias.

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