Echar al PP: ¿es eso un programa de gobierno?

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

PACO RODRÍGUEZ

Más allá de sus aciertos y sus equivocaciones, el gran problema del Gobierno formado tras las regionales del 2005 entre el PSdeG y el BNG fue su incapacidad para transmitir la idea de que en Galicia había un Ejecutivo y no dos, cada uno actuando por su cuenta. El bipartito fracasó por el empeño del BNG en que el vicepresidente Quintana fuera un presidente bis de los nacionalistas, a quienes los socialistas doblaban en diputados (25 frente 13) tras haber ganado entonces ocho escaños mientras los nacionalistas perdían cuatro. Ni siquiera la personalidad de Pérez Touriño, situado por experiencia y formación a años luz de cualquiera de los líderes que hoy pugnan en Galicia por el liderazgo de la izquierda, pudo evitar que el BNG le segara la hierba debajo de los pies al nuevo presidente y trabajase, de hecho, a favor de una derrota que, por esa desunión interna, se vio venir desde muy pronto.

 La pregunta que hoy se hacen muchos electores gallegos es comprensible: si el PSdeG y el BNG no lograron gobernar de forma solidaria bajo una presidencia indiscutida, ¿podría alcanzar ese objetivo una izquierda dividida en Galicia como nunca antes desde la recuperación de la democracia? Pasado mañana En Marea, Anova, Esquerda Unida y Podemos, que forman un llamado partido instrumental en el Parlamento gallego, celebrarán por separado el Día de Galicia. A los cuatro hay que añadir al PSdeG y al BNG, cada uno de los cuales hará como ya es costumbre rancho aparte.

Para decirlo con claridad: las fuerzas de muy diversa procedencia e ideología que pretenden conformar la alternativa al PP ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo para conmemorar todas a una y bajo un lema común el Día de Galicia, lo que siembra una duda profunda y razonable sobre su capacidad para afrontar una labor tan compleja como es la de gobernar unidos un país y administrar con eficacia un presupuesto milmillonario del que dependen servicios tan esenciales como la sanidad o la educación.

Seis fuerzas en la izquierda para formar un futuro Gobierno son ya, sin duda, muchas fuerzas, pero la cosa se complica si tenemos en cuenta la situación de al menos cuatro de ellas: En Marea en una lucha de todos contra todos, Podemos y el PSdeG metidos en una greña interna de muy incierta evolución y el BNG en la relativa paz que solo ha conseguido a base de depurar todas sus voces discrepantes.

Que esa izquierda desunida y peleada, en la que nadie tendría una clara hegemonía, que procede de culturas ideológicas distintas y hasta opuestas y cuyas fuerzas compiten entre sí, en gran medida, por los mismos electores aspire a echar al PP de la Xunta es previsible. Pero que ese sea su único programa de gobierno no solo es increíble: supone una locura y constituye un riesgo inmenso para Galicia, que se vería convertida en el país de los líos (des)gobernada por el camarote de los Hermanos Marx.