¿Quién lo sabía? ¿Quién no dijo nada?


Esto del negocio financiero resulta muy complicado. Es difícil comprender cómo un banco con 147.114 millones de euros en activos, 10.634 empleados, 1.779 oficinas y 4 millones de clientes vale 1 euro. Ni más ni menos.

Sin embargo, esta misma entidad, que fue capaz de adquirir por 1.300 millones otra hace seis años, ayer se la intercambiaron por el precio de un cromo. Maticemos, por 1 euro menos los 7.000 millones de ampliación que hará el Banco Santander para adquirir el Popular. Pero esta cuenta seguramente quedará equilibrada con los créditos fiscales que Ana Patricia Botín y su equipo obtendrán tras adecuar el balance de un banco quebrado. Teniendo este dato en cuenta, se deduce que la compra se pagará con dinero que debería de recaudar Hacienda y ya se sabe que Hacienda somos todos. Por lo tanto, a priori, no es cierto lo que aseguró ayer el ministro de Economía, Luis de Guindos: No se han utilizado recursos públicos para acometer el rescate. Falso.

Resulta fácil deducir ahora que el sexto banco de España debía de tener un balance correoso y un agujero interminable que han provocado su expropiación y su venta por una cifra simbólica. El plan expropiatorio se ejecutó en Bruselas con nocturnidad y precedido por la fuga masiva e insostenible de depósitos durante la última semana. Por eso, las autoridades comunitarias tomaron la decisión y no les dolieron prendas cuando anunciaron que los accionistas pagarán la factura. Se ha ido por la alcantarilla el ahorro de cientos de miles de familias que pensaban que el negocio bancario nunca quebraría porque estaba regulado. ¿Regulado por quién? Se supone que por las autoridades competentes que son, desde luego, la CNMV y el Banco de España. ¿Conocían estas instituciones el problema? ¿Por qué no han advertido a los pequeños accionistas de la situación en tiempo y en forma? ¿Por qué ha llegado el banco a un extremo que obliga a dilapidar el patrimonio de simples ahorradores?

Es fácilmente previsible que el asunto de la quiebra del Popular provoque un escándalo de las mismas dimensiones -sino mayores- que el de la salida a Bolsa de Bankia. En él podrían verse involucrados gestores y grandes accionistas que se verán obligados a responder la siguiente pregunta: ¿Quién ha estado jugando en Bolsa a la caída del precio de la acción durante año y medio con el objetivo, conseguido, de ganar dinero a espuertas? En el lenguaje del pueblo llano, al resultado de este tipo de actividades -legales en algunos casos y en otros no- se le llama pelotazo. Las ejecutan aquellos que no tienen conciencia ni remordimiento de fracturar y hacer quebrar las economías familiares. Si no lo creen, pregunten en Galicia.

Votación
55 votos

¿Quién lo sabía? ¿Quién no dijo nada?