En mayúscula y en rojo

Rubén Santamarta Vicente
Rubén Santamarta PAISANAJE

OPINIÓN

14 feb 2017 . Actualizado a las 08:33 h.

Una vez que uno ha visto entrar en prisión a ilustres banqueros, aquellos a los que hace no tanto todos se querían abrazar; que ha visto naufragar al gran proyecto financiero de este país; y que ha visto sentarse en el banquillo al exjefe del FMI, vicepresidente del Gobierno y modelo a seguir, cuando uno ha visto todo eso, que la Audiencia Nacional termine llamando a filas a la cúpula del Banco de España por dejación de funciones no debería llevar a sorpresa.

Pero si uno lee lo que los jueces dicen en el auto por el que investigan a MAFO y compañía, los ojos se le ponen como platos. Sí que hay sorpresa (la indignación, que la mida cada uno).

Porque lo que los magistrados Antonio Díaz, Clara Eugenia Bayarri y Ana María Rubio -está bien reconocer el trabajo con sus nombres y apellidos- vienen a contar en 15 páginas es que nadie quiso ver el elefante en la sala. Nadie en la alta dirección del Banco de España ni de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, las dos instituciones a las que confiamos la vigilancia de nuestros mercados financieros. Aquí no hay falta de actitud ni de aptitud. Hay un arrinconamiento ante un más que probable problema llamado Bankia que ha terminado costando más de 22.000 millones de euros y el rescate a España. Los informes que los inspectores iban remitiendo a los máximos responsables -los ahora imputados- decían que aquella entidad comandada por Rato «era inviable». Y lo repetían: «Se reitera varias veces, en mayúscula, en rojo y en grafía reforzada». Los técnicos del Banco de España habían «subrayado en rojo» que eran contrarios a aquella operación, dicen los jueces. Aferrémonos a un problema de daltonismo de los implicados para seguir confiando.