No puede pasar desapercibida la reunión de los jefes de Gobierno de los sietes países del Mediterráneo europeo (Portugal, España, Francia, Italia, Grecia, Malta y Chipre) el pasado día 28, en Lisboa. No debiera ignorarse esta cumbre, porque a nosotros nos interesa mucho formar parte de este grupo regional que se pone de acuerdo para defender los intereses del sur de Europa, muchas veces ignorado por el resto, incluyendo por ahora a Gran Bretaña. Así, se trataron temas generales, pero que parece que no están claros cuando se dice que la UE se está deshaciendo. Se reafirmaron en la defensa de nuestros valores, de la democracia y la libertad, el crecimiento económico, la seguridad común y el libre comercio. Todos abogaron por una Europa más fuerte y unida. No hay que olvidar que este grupo de siete naciones representa a casi la mitad de los habitantes de la Unión. Ese es su peso estratégico, sin olvidar que algunos líderes van a cambiar (Italia y Francia), pero es de suponer que en estas cuestiones los líderes que los sustituyan seguirán por el mismo camino. Es curioso que tengan que ser los líderes del sur europeo quienes levanten la voz en este momento de ataque a Europa (el dólar más la libra contra el euro) y hay que defender nuestros intereses. Por eso esta reunión servirá para preparar las inmediatas y sobre todo la de Roma, en marzo, para conmemorar la creación, hace 60 años, del tratado europeo.