El derbi, al ajedrez y por telégrafo

A Coruña y Vigo se retaron a dar jaque mate por carta. Pero como se hacia eterno se pasaron al telegrama


Redacción / la Voz

1903, 6 de diciembre

Cuando no había ni Celta, ni Dépor, ni derbis en Balaídos ni en Riazor, un grupo de socios de la Reunión de Artesanos de A Coruña y otro del Casino de Vigo se retaron «en match amistoso» sobre 64 escaques. En la sede de cada sociedad, dos tableros (los adversarios jugaban en uno con blancas y en otro con negras) recogían los movimientos que, de cuando en cuando, les iban llegando por carta.

Si el pasado jueves Carlsen ventiló el Mundial de Ajedrez ante Karjakin bajo la presión de manejarse en solo 25 minutos, en los tiempos de Lasker el asunto iba con algo más de calma. Sin embargo, la expectación que despertaba el juego era aún mayor.

«Anoche, como siempre, fue al Circo [de Artesanos] un inspector de policía para pasar determinada requisa y salió escandalizado de lo que oyó:

»-¡Hay que comer el rey!

»-¡Mate a la reina!

»-¡Toma la torre!

»Es posible que le haya ido con el cuento al gobernador». Así contaba un periodista de La Voz el entusiasmo que la contienda había generado en la entidad coruñesa. «Figúrense ustedes qué animado está el saloncete», escribía.

Pero semanas después las partidas evolucionaban con tal lentitud que la espera desesperaba. Una solo había alcanzado el octavo movimiento, y la otra, el sexto. De modo que se decidió poner remedio a la situación a golpe de tecnología punta, mediante el telégrafo, «pues, con el sistema postal en principio adoptado, era cosa de nunca acabar». Como receptores de los telegramas -y «con gusto» intermediarios para difundirlos- fueron elegidos La Voz y el Noticiero de Vigo, que empezaron a publicar las jugadas y a despertar interés entre el público.

Cada dos o tres días, en ambos diarios aparecía un breve. Luego de una explicación acerca de cómo se desarrollaba el enfrentamiento, remataba con un par de líneas de esta guisa: «Coruña, 19, caballo, seis, alfil, jaque, peón, toma, caballo».

El duelo se agilizó tanto que hubo vencedor en apenas dos meses... Los coruñeses se impusieron con las blancas tras optar por una apertura española que sus oponentes no supieron contrarrestar. Y abandonaron. Algo parecido intentaron los vigueses sobre el tablero en el que les tocaba mover en primer lugar, pero se encontraron con una defensa Petrov que enfangó el juego hasta que se resolvió con tablas.

Después de semanas de mensajes por telégrafo, desde Vigo les llegó a los socios de Artesanos una carta, «felicitándoles y proponiéndoles la celebración de otro match». 

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