No por el inodoro


Las toallitas húmedas de usar y tirar son de gran ayuda para padres y cuidadores de niños pequeños. Con las toallitas es mucho más fácil, cómodo e higiénico limpiarles que con la antigua esponja enjabonada. El problema surge cuando estas toallitas se arrojan al inodoro. Han provocado obstrucción de cañerías, atascos en los desagües y, sobre todo, grandes dificultades en las depuradoras en donde tupen los filtros y paralizan el proceso de depuración. Una buena parte acaban en el mar (no hay depuradoras en todas partes) creando un problema medioambiental serio. También contribuyen a crear los problemas que acabamos de mencionar los bastoncitos para limpiar los oídos, el hilo dental o los tampones arrojados igualmente al inodoro.

La Voz (19 de noviembre) informa de la campaña en la que están implicados organismos internacionales, a la que se suma Augas de Galicia, con el fin de etiquetar los productos mencionados, haciendo saber que no se pueden arrojar al inodoro. También se trata de concienciar a los consumidores para que hagan un uso responsable de toallitas, hilo dental, bastoncitos, etcétera.

Por el inodoro solo se debe arrojar papel higiénico. El papel higiénico, formado por fibras de celulosa, se degrada totalmente en poco tiempo. Las toallitas, además de fibras de celulosa, tienen fibras sintéticas que refuerzan su estructura y fijan los ingredientes, pero justo por eso no se degradan.

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