Aguacates

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

Malditos aguacates, Bernard. Los aguacates han acabado con nuestro futuro. Jamás tendremos una casa en propiedad porque nos gusta demasiado comer tostadas de aguacate con queso feta. Nunca podremos ahorrar para dar la entrada de un piso porque preferimos gastarnos nuestro dinero en tostadas de aguacate. Bernard, tenías toda la razón en tu columna. A los millennials nos han perdido las tostadas de aguacate. En nuestra falta de estabilidad nada tiene que ver que ver la precariedad laboral o que uno de cada cinco menores de 25 años no encuentre trabajo. Que el sueldo, si es que existe, no nos alcance para emanciparnos. Tampoco que hace diez años ser mileurista se considerase estar al borde de la exclusión social y hoy sea sinónimo de nadar en la abundancia. No. La culpa es nuestra. La culpa es de la generación que ha visto como sus expectativas de vida estallaban al mismo tiempo que la burbuja inmobiliaria. No poder emanciparse, no poder formar una familia, no poder acceder siquiera a una vivienda o a un contrato indefinido no son parte del problema. El problema es que salimos a desayunar tostadas de aguacate con queso feta a 22 dólares. No es que prefiramos la tostada a la vivienda. Ni que hayamos decidido no pensar en el futuro. Es que la estabilidad en la vida se ha convertido en una quimera inalcanzable Y, Bernard, ya solo nos queda el aguacate.