Vaya papeleta

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Aunque estemos en jornada de reflexión -como si los demás días no se pudiera pensar o como si necesitáramos un permiso especial para desconectar de la campaña si los políticos andan sueltos-, la mayor parte de la gente, me parece, está ya muy reflexionada. Sobre todo los que hayan aceptado uno de los extremos de esa simplificación infantil, tan conveniente para él y tan subrayada por sus enemigos: con Feijoo o contra Feijoo. Pero quienes no se sientan representados por nadie pueden pasar un mal rato decidiendo si abstenerse o votar a los menos alejados de la propia sensibilidad, con los riesgos que ambas opciones suponen, porque cada día parece más difícil saber, como con los impuestos, en qué se va nuestro voto al final, qué decidimos realmente. El incumplimiento de los programas o su ausencia nos han abocado a esta banalidad. De ahí que haya cuajado fácilmente un dilema tan simplón.

Así las cosas, Feijoo lleva las de ganar, porque la gente sabe desde hace años a qué atenerse con él, pero con los otros, dependerá de quién quede por encima, de si Ciudadanos entra o no, de cuántos electores deciden castigar a Sánchez o a Rajoy y en el trasero de quién querrán propinarles la patada: en fin, un lodazal intransitable con lluvias de dos elecciones mal drenadas.

Menuda papeleta la de mañana, salvo para los que lo tengan muy claro. Puede que decidamos en el último momento acercarnos a la urna, quizá a regañadientes o con una idea confusa sobre lo que queremos. Puede que esa misma noche se nos ocurra que nos hemos equivocado y nos arrepintamos. Pero lo más probable es que todos juntos, como pueblo, acertemos. Pese al barrizal tremendo que se forma por no hacernos caso.

@pacosanchez