En Galicia, qué poderío, ¡dos frentes populares!

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Con la decisión de Podemos de disolverse en la candidatura de En Marea, que desprecia sin miramientos lo decidido por sus bases, queda fijado el mapa de fuerzas de las elecciones del 25 de septiembre. Toda la extrema izquierda, salvo el Bloque, conformará con En Marea un primer frente popular, de naturaleza solo electoral. Pero, además, el BNG y los socialistas, que concurren por su cuenta, se unirán a En Marea en un frente popular político, pues a nadie se le escapa que las tres fuerzas unirán sus diputados para formar un gobierno de coalición si el PP, solo o con el apoyo de Ciudadanos, no consigue la única mayoría que le garantiza seguir en el Gobierno: la absoluta. Esa claridad sobre los contendientes cierra un período en que había que ser un mareólogo (tal que aquellos antiguos kremlinólogos de la URSS) para entender la compleja y mareante (¡como no!) evolución de ese camarote de los Hermanos Marx que, finalmente, concurrirá como En Marea: pactos contra-pactos, pre-pactos y post-pactos; partidos instrumentales; coaliciones con o sin disolución de coaligados; primarias conjuntas, mixtas y ortodoxas; decisiones de la base, dedazos y demás apretujones han marcado la evolución de una candidatura sobre cuyos proyectos solo sabemos una cosa: que todos buscan echar a Feijoo de la Xunta de Galicia.

Destaco el verbo echar pues así lo formulan los interesados, dando la impresión de que el actual presidente de la Xunta se hubiera apoderado del cargo por la fuerza. Constatado pues, que habrá, primero frente popular electoral y, luego, frente popular político, no estaría de más que uno y otro aclarasen que van a hacer, de ser el caso, tras echar a Feijoo de la Xunta de Galicia.

La demanda no es impertinente, sino de una indiscutible pertinencia. Primero, porque el frente popular electoral nos ha mostrado, como en Astérix, el «fabuloso espectáculo de sus legiones maniobrando» pero no ha dicho una palabra sobre lo que tal variedad de coaligados de todos los pelajes quiere hacer en y con Galicia si llegase a gobernar.

De eso nada sabemos a día de hoy, salvo lo que cabe deducir de la gestión municipal de As Mareas, gestión que pone los pelos como escarpias. Segundo, porque, aunque seguimos en la inopia sobre el programa de gobierno de En Marea, sí sabemos que la procedencia ideológica de quienes la conforman se aviene muy mal con la ideología y programa respectivos, bien conocidos, del PSdeG y el BNG, lo que nos permite afirmar que con ese puzle de piezas tan dispares será muy difícil, sino imposible, formar algo que no sea un adefesio.

Todo ello resulta tan evidente que si el frente popular político se hiciera al fin con el gobierno ninguno de sus votantes podría alegar después que no sabía que los experimentos sólo se deben hacer con gaseosa.