Ladran, luego cabalgamos


Ladran, luego cabalgamos es el mensaje que perciben los independentistas catalanes. Transgreden la ley una y otra vez y lo único que reciben son amenazas (ladridos) de poca entidad por parte de las autoridades españolas ¿competentes? «Todo el peso de la ley caerá sobre ellos», «no pasaremos una», etcétera.

Mientras tanto, los independentistas catalanes llevan meses cometiendo actos ilegales (contrarios a la ley) y no ha pasado nada. Son ladridos que les confirman que cabalgan hacia la desconexión. Porque hasta ahora, lo que han hecho las autoridades españolas es ladrar, en vez de morder. Y ya se sabe que perro ladrador es poco mordedor. Si, a la primera intentona, se hubiese empapelado legalmente a los infractores, posiblemente esta epidemia se hubiese cortado de raíz y las chulerías desaparecerían bajo el imperio de la ley.

La desconexión es el eufemismo que están usando algunos dirigentes políticos catalanes para referirse a su intento de separación de España. Para poder desconectarse, hay que estar conectados. Y los catalanes lo están. A través de esa conexión han recibido fondos suficientes para financiar las magníficas estructuras de las que disponen: autopistas, trenes de alta velocidad, red de trenes de cercanías, gran aeropuerto, extraordinarios puertos de todo tipo, excelente red sanitaria, etcétera. Han exprimido la conexión y ahora quieren desconectarse. Y en ello andan y persisten.

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