El «brexit»

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

24 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En el otoño del 2012, un periodista español comenzaba así su crónica: «Primero fue Grexit, la combinación de Greece (Grecia) y exit (salida). Ahora es Brexit o Brixit para referirse a una posible salida del Reino Unido de la UE (British exit)». Efectivamente, suele situarse en aquella época la aparición de este neologismo inglés, acrónimo formado con elementos de dos palabras, british (o Britain) y exit. Su éxito fue inmediato. Una sola palabra permitía expresar una idea que en español necesita algunas más: salida del Reino Unido [de la Unión Europea]. 

Su difusión no se limitó a los medios en inglés. A la prensa española le encantó su brevedad y comenzó a emplear Brexit, generalmente con mayúscula inicial, y unas veces con letra redonda y otras en cursiva. Intentar resistirse al uso de este término era batalla perdida. Hay que aceptarlo como lo que es, un extranjerismo, y emplearlo como se hace con otros muchos: cuando ya están instalados por el uso en el español, se adaptan a las características de nuestra lengua (acentos gráficos, cambio de alguna o algunas letras si es preciso...). En caso contrario, si los sentimos extraños, se toman como son en la lengua de origen y se escriben con letra cursiva para poner de manifiesto que son importaciones no integradas.

El caso de Brexit o brexit presenta un problema. Si se toma tal cual se emplea en inglés, debería escribirse con mayúscula inicial. Pero ello choca con una norma de carácter general de la ortografía española, según la cual los nombre comunes -y este lo es- se escriben con minúscula, y los propios, con mayúscula inicial. Esa colisión frontal obliga a elegir.