Esta noche te propongo que subas todas las montañas y te eches a volar. Te propongo que no duermas, simplemente que sueñes y te sueñes: pirata. Esta noche caerá el hechizo de la lumbre sobre tus ojos fríos, y no sentirás frío jamás. Te envolverán las caricias de los que amas o has amado. La noche no tendrá sombras. Perseguirás la misma luz, y esta vez la luz será por fin real y tuya. No sucumbirás a ningún tipo de melancolía. Ni llorará, a no ser que las lágrimas sean de fulgor y alegría. Esta noche será posible el paraíso. Por eso te propongo que no mires atrás, porque la nostalgia siempre lastima. Que te abraces al futuro y sepas que en el pasado has sido feliz. No te detengas. Esta noche. Te propongo que el fuego sea tu fuego. Que te apasiones otra vez, porque la vida son dos días. Que la emoción se rinda a tus encantos y se detenga como una nube, suave suave, en tu interior. Te propongo que te levantes. Que no vuelvas a caer. Que todas las lecciones aprendidas sirvan y te sirvan para sostener la fe, la esperanza: esa virtud que te hace más humano. Te propongo que camines sobre las brasas y solo sientas la calidez de una caricia. Que no descanses demasiado, porque dormir es un olvidarse de la vida. Te propongo que leas esta columna antes de que el San Juan llegue para apagar la tristeza, toda la tristeza. Que el amor pueda tocarse con la yema de tus dedos. Te propongo tus canciones, esas que yo ya he olvidado. Y un bolero que cierre la oscuridad cuando el sol despierte el nuevo día. Te propongo la dicha de vivir sentir vibrar. Esta noche te propongo la luna y las estrellas vestidas con falda y a lo loco. Esta noche te propongo ser feliz. No es poco.