Los sorpassos sin sorpresas


Ya estamos en campaña. Otra vez. La carrera hacia las urnas del 26J arranca cuesta arriba. Sin despertar mucho interés. La efervescencia que rodeó a la del 20D se ha evaporado. Incluso en las redes, donde la curiosidad y los movimientos espontáneos han dado paso a escaramuzas partisanas. No hay rostros nuevos en los carteles. Ni grandes promesas. Los partidos están atrincherados. Y libran una guerra de posiciones y desgaste. Las sorpresas, como los «sorpassos» que el CIS ha pronosticado en España y en Galicia, no son tal. Están descontadas por los analistas y por el gran público. No emocionan. No conmueven.

Nos espera mucho espectáculo televisivo pero muy poco debate. En el encuentro del lunes los candidatos del cuatripartidismo jugarán a no perder. Son prudentes. Han elegido esa fecha para que les dé tiempo a recuperarse por si se produce algún tropezón o descalabro dialéctico en el plató. El futuro de dos de ellos -Rajoy y Pedro Sánchez- depende de un puñado de escaños. Y esos pueden variar a lo largo de la campaña. El 26J hablarán los votos. Mandarán los números, los cocientes, los restos. Antes lo harán los bailes, las preguntas infantiles, los programas catálogo de Ikea -una idea ocurrente-, los tuits sobre gatitos y las versiones latinas de himnos. Lo que nos queda.

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