iempre que empieza una comedia en televisión es difícil pillarle el punto porque, por lo menos a mí me da la sensación de que se han preparado los chistes de manera forzada. Son contados los grandes éxitos desde el arranque. Como pasó con Siete Vidas, Aída o Aquí no hay quien viva. Series que marcaron un estilo que parece se ha convertido en ley implacable. Si algo reventó el estreno, el jueves, de la nueva ficción de José Mota, El hombre de tu vida, fue esa saturación de actores que por momentos llevaba al espectador a no saber bien qué serie estaba viendo. Si era otra vuelta de tuerca de La que se avecina o una mezcla rarilla entre esta y su predecesora. De repente en la pantalla nos asaltaban los mismos intérpretes que se acumulan en una parrilla que tiende a la clonación infinita. Por eso resulta complicado, por ejemplo, ver a Macarena Gómez con su particular mirada haciendo de hija de Fernando Tejero en La que se avecina el miércoles y encontrártela al día siguiente como una amante apasionada al lado de José Mota. La versatilidad del actor queda muy reducida cuando hablamos de series (sobre todo comedias) y no de películas de cine. No quiero imaginarme lo que sería ver a Kevin Spacey como Frank Underwood un día, y encontrármelo al otro haciendo un papel similar. Toc, toc. Así que si él no lo aguanta, podemos pensar lo que supone para cualquier espectador el resto.