Libera me Domine

Xosé Luis Barreiro Rivas
Xosé Luis Barreiro Rivas A TORRE VIXÍA

OPINIÓN

08 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El título de este artículo -Libera me Domine de morte aeterna- suena trágico, perentorio, abismal, trascendente e inexorable. Y a nadie debe extrañarle, porque está sacado del viejo Oficio de Difuntos del que la Iglesia echaba mano ese día en el que solo la verdad tiene sentido. A los yuppies quizá no les suene. Pero mucha gente de mi generación sabía la letra de memoria, porque la escuchaba en todos los entierros y aniversarios con la devoción del que cree en Dios y espera el cielo, y con el alivio que proporcionaba una de las creaciones más hermosas del canto gregoriano. Sabido es -para centrar el tema- que la cabra tira al monte. Y por eso me vino a la cabeza este título, con una persistencia invencible, cuando me propuse escribir sobre el funesto intento que protagonizan el PSOE, Ciudadanos y Podemos de conseguir el poder a cualquier precio, de cualquier manera y para cualquier cosa. Me senté delante de la tele, los vi llegar en delegaciones asimétricas -al máximo nivel la de Podemos y en faenas de aliño las del PSOE y Ciudadanos- y solo se me ocurrió pedirle a Dios que me libre de este trago, y que le haga ver a la humanidad que acordar por acordar es un horror, y que en clave gubernamental también es mejor estar solos que mal acompañados.

Ya no tiene sentido especular sobre las ideas y las ambiciones que mueven a los tres tenores a mantener vivos estos aquelarres, y a pedir indulgencia plenaria a todos los indignados, independentistas y utópicos que quedan en Europa. Todo esto es, por decirlo en una palabra, una trapallada. Y, ante la posibilidad de que una enloquecida ambición nos ponga en la Moncloa una coyunda de atabanados, en vez de un Gobierno, he optado por arremeter contra ese antirrajoismo dominante que nos quiere hacer creer que cualquier acuerdo vale más que un desacuerdo, que los españoles quieren comulgar con ruedas de molino, y que unas nuevas elecciones -que constituyen una leal apelación al pueblo- serían un fracaso de todos los españoles.

Tiene mucho sentido que unos partidos enrabietados por no poder derrotar al PP traten de evitar que los ciudadanos demos un golpe de timón en favor de una gobernabilidad racional y necesaria. Pero es una locura que los ciudadanos jaleemos esta ceremonia de rencor y ambición que, lejos de ofrecernos una solución para nuestros problemas y un orden para nuestra lucha diaria, solo nos ofrece hacerle una aleve zancadilla al que no pudieron derribar yendo de frente. Por eso no quiero especular con nada. Solo quiero rechazar todas las hipótesis de pacto que sobrevolaron ayer la carrera de San Jerónimo, para pedir que unas nuevas elecciones vengan a rescatarnos del error que hemos cometido. Y ese rescate solo tiene dos fórmulas: que gobierne Rajoy o lo haga Pablo Iglesias. Y de todo lo demás, ¡libera me Domine!